Hígado humano es mantenido vivo tres días antes de ser trasplantado

Un equipo médico afirmó que, por primera vez en la historia, un hígado humano permaneció “vivo” y a temperatura corporal durante casi tres días, antes de ser trasplantado a un paciente con cáncer.

Y ahora, a más de un año de la intervención, el hombre de 62 años —quien también padecía de cirrosis avanzada— se ha recuperado por completo y goza de buena salud.

Este logro es importante, pues contribuiría a combatir la escasez de donantes al incrementar la cantidad de órganos disponibles. Y también permitiría que los especialistas programen la cirugía, en vez de realizar el trasplante como una operación de emergencia.

En estos momentos, el trasplante hepático enfrenta limitaciones importantes, ya que la compatibilidad donante-receptor es muy limitada. Además, los órganos viables deben almacenarse en hielo durante no más de 12 horas.

El hepatólogo Pierre-Alain Clavien, director clínico de cirugía de trasplantes en el Hospital Universitario de Zúrich y autor principal del estudio, dijo: “El paciente recuperó la calidad de vida rápidamente. No hubo rechazo ni lesión de los conductos biliares o algún otro indicio de daño hepático. Al cabo de un año de la intervención, el hombre se encuentra sano y en buenas condiciones”.

Originario de Suiza, el paciente anónimo sufría de hipertensión portal grave (aumento de la presión en la vena que conduce sangre al hígado). Esta condición puede resultar en hemorragias y fallo orgánico.

“El hígado trasplantado funcionó con normalidad, y mostró lesiones mínimas al restablecerse el flujo de los vasos sanguíneos internos”, agregó Clavien.

Extraído en mayo de 2021, el hígado procedía de una mujer de 29 años que falleció a causa de una septicemia grave debida a bacterias multirresistentes.

Tras depositarlo en una máquina, los médicos conectaron el órgano con una serie de catéteres. Estos tenían la función de introducir un sustituto de sangre a temperatura corporal normal, así como otros nutrientes y ciertos de medicamentos.

Gracias a este sistema de perfusión, el hígado siguió funcionando y produciendo bilis. Clavien precisó: “El hombre de 62 años tenía cirrosis avanzada, hipertensión portal grave y carcinoma hepatocelular (CHC) múltiple y recurrente”.

El cirujano detalló que fue posible controlar los tumores hepáticos iniciales mediante quimioterapia, radiaciones y ablación por radiofrecuencia. Sin embargo, más tarde aparecieron otras dos tumoraciones que fue imposible erradicar.

Al respecto, Clavien añadió: “Tras constatar el acelerado desarrollo de nuevas lesiones de CHC decidimos incluir al paciente en el programa de trasplantes, previniéndole que había muy pocas probabilidades de que recibiera el órgano oportunamente, y de que no disponíamos de un donador vivo”.

A la fecha, el tiempo de espera para los receptores suizos que sufren de cáncer de hígado excede los 12 meses.

LARGA LISTA DE ESPERA

Según informes de United Network for Organ Sharing (UNOS; en castellano: Red Unida para Recibir Órganos), Estados Unidos registró más de 41,000 trasplantes durante el año pasado.

A decir de la Administración de Recursos y Servicios de Salud, más de 106,000 estadounidenses aguardan para recibir un órgano. De esa cifra, al menos 90,000 se encuentran en la lista de espera para trasplante renal.

La misma dependencia gubernamental señala que los tiempos de espera son muy variables: cuatro meses para la donación de un corazón o pulmones; 11 meses para un hígado; y hasta cinco años para un riñón.

El trasplante de hígado es la única opción de supervivencia a largo plazo para quienes sufren de insuficiencia hepática.

Y es que, a diferencia del riñón, el corazón o los pulmones, no existe un dispositivo (como una máquina de diálisis) capaz de reproducir las funciones del hígado de manera permanente.

Al iniciar el cuarto día —tras la recuperación del órgano y un total de 68 horas de perfusión mecánica—, los médicos llevaron el hígado al quirófano.

Clavien recordó: “Lo implantamos no más de 60 minutos después de desconectarlo de la máquina”. El órgano no mostraba anomalías importantes y pesó 1,360 gramos: casi una cuarta parte menos que antes de depositarlo en la máquina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *